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La piel del bebé: cariño y cuidado

La piel del bebé: cariño y cuidado

La piel de los niños es hasta un 60 % más delgada que la de un adulto. Su delicadez hace necesario extremar los cuidados y la protección, especialmente durante el verano, donde el sol puede causar serios daños. Según los especialistas, durante los primeros 18 años de vida una persona recibe el 80% de la radiación solar que absorberá durante toda su vida, lo que hace imprescindible cuidarla y protegerla desde el primer día.

La piel del recién nacido

La delicadeza de la piel de un recién nacido tiene un origen fisiológico, es 40 a 60 por ciento más delgada que la piel de un adulto.

Las glándulas sebáceas y sudoríparas no están maduras, lo que hace que su manto ácido protector sea menos resistente. Es una piel más propensa a resecarse y más sensible a agentes patógenos que pueden producir irritaciones y alergias.

Los vasos sanguíneos del bebé reaccionan más lentamente ante estímulos de frío y calor y, por lo tanto, la secreción de sudor y la regulación de la temperatura corporal, son menores. Es por esto que la piel presenta una mayor sensibilidad ante soluciones alcalinas, jabones y detergentes comunes, ya que la capacidad de neutralización de la piel está todavía muy reducida.

Los niños pueden bañarse diariamente, pero no durante más de 25 minutos. El agua tiene que estar a una temperatura de 30 grados centígrados y la temperatura ambiental, entre los 24 y 26° C, y es importante que la piel quede perfectamente seca después del baño. Recuerda que este es el momento en que el contacto físico con el bebé en estas instancias, generan mayor acercamiento entre los padres y el bebé.

En niños muy pequeños es mejor no usar jabones perfumados o espumas de baño corrientes, ya que pueden favorecer la presencia de irritaciones y secar la piel.

Para mantener la suave y delicada piel de los bebés y también de niños más grandes se recomienda utilizar productos libres de soluciones alcalinas, ricos en ingredientes como bisabolol y pantenol para humectar, regenerar y fortalecer la barrera de protección natural.

También se recomienda el uso de jabones de glicerina neutros o jabones de avena, que tienen la característica de mantener una adecuada hidratación. El shampoo debe ser hipoalergénico o bien utilizar el mismo jabón suave para lavar el pelo.

Las recomendaciones para el verano es no exponer al sol a bebés y niños pequeños. Los protectores solares se pueden empezar a usar en niños mayores de 6 meses, exponiéndolos al sol moderadamente y nunca entre las 10 y las 16 horas.

Acuérdate de utilizar protector solar de amplio espectro (UVB- UVA), con factor de protección 30 o más, antes de exponerse al sol y renovar el mismo cada dos horas o luego de un baño o transpiración excesivas. El protector debe utilizarse siempre, aún en días nublados en donde la radiación solar sólo disminuye su intensidad.

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